Arte vivo: Cada vez más personas se animan a cultivar bonsais

La seducción de un bonsái no se queda en la miniatura de su tamaño ni en el diseño seleccionado por el artista que le dio forma.

¿Cómo se le da apariencia de vejez? ¿Qué nombre reciben las ramas muertas? ¿Cómo se crea un shari en el tronco? ¿Por qué no debe trabajarse la planta en luna nueva y llena? Parecen preguntas de respuestas difíciles reservadas a unos cuantos privilegiados que se dedican a esta técnica milenaria nacida en China. Nada más erróneo, dice Leandro Pichardo, presidente del Club Dominicano de Bonsái (Domsai). Sólo hace falta interés y deseo de hacerlo, repite a los incrédulos e interesados. “En el país, aunque hay muchas personas que les encanta el arte del bonsái, no todas se deciden a trabajarlo porque tienes que sentirlo”, indica.

Y cuidado si alguien cuestiona que le llamen arte al cultivo del bonsái, porque lo es: un arte vivo que reduce el tamaño de plantas y árboles a través del modelado de sus formas. “Lo mismo que un artista plástico ve una escultura dentro de una roca, yo veo en una planta un bonsái dentro”, expresa Pichardo.


PURO ARTE EN MINIATURA
Bonsái es una palabra de origen japonés (bon significa bandeja y sai, naturaleza) que procede a su vez de la palabra china penzai (pen: bandeja y zai cultivar). Desde hace dos años, el Club Dominicano de Bonsái (Domsai) procura que más personas se acerquen y conozcan el arte de su cultivo, ofreciendo consejos y entrenamiento básico orientados a la reproducción de bonsáis en clima tropical, desde que se colecta la planta hasta que se convierte en puro arte en miniatura.

Consejos básicos para trabajar un bonsái
El mantenimiento del bonsái es sencillo, lo único que tienes que estar arriba de eso”, dice el arquitecto Leandro Pichardo, presidente del Club Dominicano de Bonsai (Domsai). Sin embargo, aclara que antes de trabajarlo es necesario tener conocimientos básicos de horticultura y de la especie, sobre todo de las condiciones naturales que le gusta y el tipo de terreno en que se da, para tratar de reproducir ese terreno, ese sustrato, en la maceta.

Para empezar. Los más fáciles de cultivar son los laureles y toda la familia de los ficus (microcarpa, retusa) y por lo tanto ideales para las personas que recién se inician en la técnica. “Son árboles tropicales de rápido crecimiento, hojas relativamente pequeñas, es una planta muy noble y no se muere fácil”, explica Pichardo. Con estas características es posible conseguir un bonsái en poco tiempo, en unos dos años, aunque tal vez no con la misma calidad de otros.

Las plantas. “Las colectamos en el campo, en el monte, nos llevamos plantas pequeñas que tenemos en la casa de la planta que vamos a buscar y dejamos entre cinco y 10 matitas de la misma especie en el lugar”. De la planta aprovechan la parte baja del tronco. Las más trabajadas en el país son la fortilacaria acra, campeche, fukien te (Carmona macrofila), baitoa, mangle y retama prieta (poitea dubia). “Mucha gente piensa que el bonsái nace porque se siembra una semillita de bonsai; no hay semillas de bonsai”, agrega el arquitecto.

Plantas idóneas. Aunque en teoría y por definición se puede hacer bonsái de cualquier árbol usando para ello técnicas de poda, modelado, alambrado y pinzado, algunas se prestan al oficio más que otras. “Bonsái significa en japonés árbol sobre bandeja, plantado sobre bandeja; en las clases me preguntan si se puede hacer bonsái de aguacate, de mango o de framboyán, pero estas son plantas de hojas muy largas, cuando lo ideal es que sea un árbol maderable y de hojas pequeñas. Las hojas de framboyán, mango y aguacate son muy difíciles de achicar al tamaño que uno quiere”.

La maceta. Debe ser bajita, con patas para que ventile y el árbol respire, con orificios para drenar y orificios para pasar los alambres que sujeten la planta a la maceta. “Las reglas dicen que nunca vas a tener una maceta para sembrar un bonsái, sino que tienes un bonsái y le buscas una maceta”. ¿Cómo elegirla? El tamaño del tarro no dependerá de las raíces, señala, debes trabajar las raíces para que quepan en el diseño de tarro que le va a ese estilo de bonsái (los estilos son muchos). “La regla dice que la altura de tu maceta va a ser igual al diámetro del tronco en su base, que el tamaño del tarro va a ser igual a dos tercios de la altura total del árbol si la altura es la medida que predomina. Si la medida que predomina es el ancho, será dos tercios del ancho del árbol. Igual puedes sembrar el bonsái en piedras o en lajas”.

Humedad. Las plantas toman una forma natural que se puede modificar. “La poda no es lo más difícil, es mantener la humedad, porque no es sólo echarle el agua: a veces nos pasamos, a veces nos quedamos cortos; si nos quedamos cortos la planta se reseca y si le echamos de más se pudren las raíces”.

Ambiente. Los bonsái son plantas de exterior: las personas que van a regalar un bonsái deben pensarlo bien antes de comprarlo, aconseja Pichardo, porque “el que vende dirá que sí para que te lo lleves”. Algunas toleran muy bien el interior, agrega, colocadas cerca de una ventana, con buena iluminación y regándolas todos los días.

Precios. “Es relativo porque, como el bonsái es arte, no hay un precio que te indique lo que vale”, señala. El precio se lo pone el artista, pero pero cuestan entre mil pesos (las plantitas chiquitas) y 120 mil pesos.

Curso básico. El club lo ofrece durante el año. A los estudiantes se les entrega una matita, un folleto con indicaciones aclimatadas al trópico que les indica cómo deben trabajar la planta y también realizan un viaje de recolección en los montes. “La  idea no es buscar plantas, sino enseñarle a las personas que tomaron el curso cómo colectar, por qué  una planta sí y otra no”. De paso aprovechan para sembrar entre cinco y diez plantitas por cada una que se llevan y recogen la basura de los alrededores.  Contacto:
leo-bonsai@hotmail.com
ORIENTACIONES EN EL CULTIVO DEL BONSÁI
Consejos de Leo Pichardo:
– Mojarlo diariamente, preferiblemente en las horas frescas.
– Colocarlo donde reciba por lo menos los rayos de sol de la mañana y de la tarde.
– Mantenlo alejado de las mascotas (perros, gatos…) y del área de juego de los niños.
– Podarlo por lo menos mensualmente para que mantenga un bonito follaje y su forma triangular.
– No tenerlo por mucho tiempo dentro de la casa, a menos que sea una especie que tolere los interiores.
– Si es de interior mantenlo en un lugar fresco y ventilado.
– ¡El aire acondicionado es una fatal decisión!
– Si no estarás en casa por unos días, busca quien lo atienda.
– Abonarlo mensualmente.
– Rotarlo semanalmente para evitar que sus ramas crezcan todas hacia un solo lado.
– Conocer la especie de la planta para saber qué cantidad de agua y sol necesitará y si tolerará el interior de la casa.

Fuente: www.listindiario.com

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